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Al menos en forma de estatua de bronce en una plaza en el barrio de Ginza en Tokyo, me lo crucé por casualidad la semana pasada. No lo podía creer! Algún alcalde le había dedicado una estatua dentro de una plaza. Me comencé a matar de la risa, quien sabe quizás a la vuelta de la esquina estaba Ultramán!!! Primera vez que viajaba al Japón. Tenia muchas ganas de conocerla. Permítanme contarles mis experiencias.

Vuelo interminable por toda la Siberia, 11 horas con 50 minutos, 7 horas de diferencia (con Italia), el sol nunca se oculta. El aeropuerto impecable y muy bien diseñado, no habían colas, todo en orden, sonrisas por doquier.

Al llegar al carrusel de equipajes mi maleta ya estaba allí, el funcionario de las aduanas me dio la bienvenida al Japón (primera vez que me pasa). Salgo y había un señor con un cartel y mi nombre, subimos a su Toyota "Cedric". Nos demoramos casi 2 horas para cubrir 60 kilómetros para llegar de Narita a la ciudad de Tokio, las autopistas de tres carriles se quedaron cortas, "to the light it is Disneylan", el viaje comprendía de un sight-seeing tour.

Comenzó a llover, pasamos un accidente de transito, los policías en sus Toyotas de los años 70 vestidos de celeste con cascos iguales a los que usaba Meteoro... Llegamos al Hotel Okura, el chofer me agradeció, se inclinó, quise dejarle una propina, casi se ofende (no se dejan propinas en el Japón).

El hotel tenia un diseño de los años 70. Yo me esperaba un cuarto pequeño, pero fue todo lo contrario, muy amplio. Abro mi ventana y veo la bandera de los USA hondeando, era la embajada, que miedo... Tenia hambre, quizás un sándwich... veo el listín de precios, 2,500 Yen un mixto de jamón con queso MIERDA!!!, era equivalente a 23 Euro!!! Se me fue el apetito!!! Aparte, ¿quien come un sándwich en Japón, sashimi, sushi, tempura... más tarde... Mejor una ducha y salgo para la oficina.

Esa noche teníamos una cena en la casa del Gerente de Alitalia en Tokio. Llegamos y su familia nos recibió en la puerta de su casa, sus dos hijos, su hija, su mujer y la abuela de 91 años, cada cual se inclinaba más (cuanto más aguda la inclinación, mayor es el respeto hacia la otra persona).

Nos sacamos los zapatos, me pregunté a mi mismo si es que alguno de mis colegas tendría un agujero en las medias. Dicho y hecho, el napolitano tenia un gran hueco en el dedo gordo del pié izquierdo, no sabia como ocultarlo (problema suyo).

Finalmente conocí lo que era el sushi, sashimi, tempura, malagua "versión original". Me esperaba otra cosa, un sabor diverso, un sabor mas oriental, pero fue una desilusión. Nada fuera de lo que ya había probado en otros países. Nuestro Matsuei no se queda atrás! Quizás la única diferencia que noté fue que el arroz es quizás mejor logrado (tiene mas consistencia), y usan menos wasabe, aparte de eso no hay diferencia. Nuestros anfitriones y la gente de la oficina de Tokyo ya estaban borrachos con media cerveza. Cuando llegamos al sake, no los entendia. En fin, una noche original.

Al día siguiente nuevamente en la oficina, una reunión de trabajo que duró todo el día. Estábamos en un edificio nuevo. Me llamó la atención ver al costado de los ascensores un símbolo de un paraguas que se iluminaba y apagaba "Atención, esta lloviendo afuera". Un sistema automático que tiene el edificio para notificar a sus inquilinos que esta lloviendo y que quizás sirva un paraguas.

Definitivamente hay pasión en el Japón por los WC. Vi dos tipos, los del Hotel y los de la oficina. Los de la oficina eran mas modernos, tienen un censor infrarrojo que activa el WC cuando uno se sienta y cuando uno se alza. El asiento es térmico, así las nalgas no se enfrían, y tiene una especie de bidet telescópico (eléctrico) que sale por debajo del asiento y se coloca estratégicamente a un ángulo de 45°. Se aprieta un botón, ¡y zaz!, un chorro de agua te permite una limpieza anal sin que uno se mueva de su sitio. El dispositivo viene con una gama de alternativas ; diferentes intensidades de presión, temperatura..., etc. Mi curiosidad me llevó a ver como funcionaba este WC "inteligente". Les juro que en mi vida he brincado tan rápido del WC cuando el spray de agua me golpeo con 38 PSI. Me hizo acordar al "Old faithful" en Yellowstone Park. Obviamente estaba en la máxima presión el spray y no me había percatado. 

Inevitablemente hasta en el Japón se aplica la ley de Newton "whatever goes up, must come down". La lluvia del bidet golpeaba con el techo del baño y caía sobre el suscrito. Cuando logré finalmente salir del baño, cesó la lluvia. La verdad que el WC no era "tan" inteligente como me esperaba. Mi segundo problema era como explicar a los colegas que me esperaban en la sala de reunión, mi estado "bañado", sobretodo si la  lluvia estaba afuera...

A la salida en la noche nuevamente el Toyota Cedric y su taxista enguantado nos llevó a un restaurante de comida típica, más sushi, sashimi, sake... yo feliz... Mis compañeros italianos ya comenzaban a extrañar su pasta... Llego la cuenta, menos mal no pagaba yo. Si el sándwich costaba 2500 yen, se pueden imaginar lo que costo la cena esa noche. Nuestros anfitriones Japoneses otra vez ebrios. No podían ni caminar (es muy común ver al hombre de negocios japonés deambular ebrio por las calles después del trabajo). A la salida, un viaje veloz al barrio de Rappongi para ver la vida nocturna. Miles de personas en busca de algo.

Al día siguiente partí de regreso para Milán. El carro que me llevo al aeropuerto fue nuevamente un Toyota Cedric. El ritual del saludo y augurios de buen viaje se repitió. El vuelo esta vez fue de 12 horas y 30 minutos (vientos en contra sobre la Siberia). Al llegar a Milán, el "sciopero" de los controladores de trafico aéreo me hizo esperar 4 horas y media para mi conexión a Roma. Cuando llegue finalmente a Roma y al carrusel de equipajes, vi a cientos de personas esperando sus maletas. Dentro de los gritos y amenazas escuchó sobre los altoparlantes "Airport of Rome wishes to inform all passengers that due to technical problems there might be a delay in delivering your baggage. Please accept our apologies". El tipo de mi costado había llegado dos horas antes que yo!!! Después de esperar 2 horas y media finalmente me llego mi maleta...

Me quedó corto el viaje. Me quedé con ganas de conocer más de esa tierra mística de WC inteligentes y ex presidentes peruanos. Hasta la próxima Godzila.

Michael Conroy
2 de julio del 2002