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Se que todos andan con el tema del partido del domingo, y obviamente entiendo la importancia de conseguir el triunfo!!... pero me tenté y tengo ganas de relatarles algo que me ocurrió el primer año de casado y que tiene que ver con mi devoción al Perú...

Imagínense, primer año de casado y con la pronta aparición del primogénito. La independencia "hogareña" de la pareja demoró más de lo deseado por la enfermedad y lamentable desenlace en muerte de mi padre. Pero todo llega, y por fin mi mujer, mi primer "resultado positivo" y yo, pudimos encontrar nuestro nido: un pequeño departamento alquilado en el Barrio de Palermo.

El lugar estaba bien puesto y la vista era imponente. Se podía observar el río a la distancia, y hasta una parte de la famosa cancha Argentina de Polo. Todo ello, gracias al enorme recinto que lo precedía, del no menos famoso Regimiento de Patricios, por cierto, caro a los afectos del Perú, gracias a su histórica intervención en la independencia de nuestra Patria.

Cuando mi mujer y yo pudimos confirmar la categoría que derrochaba el departamento, su luminosidad y su impactante vista; y todo esto, lo comparamos a otras ofertas de mayor costo pero muy inferior calidad, no dudamos ni un instante: "es nuestro!!"...

Todo parecía que iba a ser magnífico. No entrábamos en nuestros cuerpos por la alegría y exaltación que nos generaba poder estar independizados y por fin tranquilos y sin intervención de terceros mediante. Era nuestro primer hogar!!

Nos mudamos un fin de semana, y nos acomodamos con lo que pudimos conseguir. No importaba el lujo en ese momento... habíamos logrado conseguir independencia y por sobre todo, tranquilidad.

Llegó ese primer domingo y encarábamos nuestra primera semana contentos. Nos fuimos a dormir y nos volvimos a felicitar por tamaño negocio!!..." hasta mañana Gorda, lo logramos... por fin tranquilos"... fueron mis últimas palabras hasta el amanecer...

Súbitamente, y cuando sentía que mi cuerpo no había llegado a descansar lo suficiente, interrumpe mi plácido sueño un conjunto de trompetas que parecían estar dentro del living del apacible departamento... créanme que el ruido era ensordecedor!!... Mi mujer y yo, nos miramos dentro de nuestro lecho, absortos sin comprender que ocurría!!!

"¡¡¿¿Que es esto??!!"... "¡¡no tengo la más mínima idea!!"...

Pocos segundos después, empiezo a transpirar al tiempo que reconozco la melodía que las incansables trompetas entonaban:

"¡¡¡DIANA!!!... ESTÁN TOCANDO DIANA, Y TODAVÍA NO SALIÓ EL SOL!!!"

Aunque no lo crean, estos hijos de su madre, tocaron Diana, una y otra vez, todos los días de todo el año. Lo que era peor, es que el Histórico y Heroico Regimiento de Patricios, ahora se dedica exclusivamente a tocar marchas e himnos, para recibir o agasajar a extranjeros, y los reventados practicaban por horas!!! Teníamos todas las ventanas cerradas, y el ruido seguía siendo intolerable, aunque viviéramos en un décimo piso, ...o tal vez por ese motivo se escuchaba como si estuvieran dentro de casa!!

La guerra estaba declarada: "¡¡¡¡los voy a atacar a huevasos, Gorda... total, no se enteran que fui yo!!!" decía el irracional y exaltado dueño de casa...

Un tiempo largo pasó, soportando el abuso de esta "banda" que parecía no tener descanso, y multiplicar sus ensayos a propósito!!... pero... no todo fue tan malo...

Un buen día, y con el convencimiento absoluto de que era hora de cometer el tan ansiado crimen "huevífero"... salgo al balcón con herramienta en mano, y mientras delineaba la estrategia del ataque, escucho que la banda entona las estrofas de nuestro INMENSO HIMNO PERUANO!!!... que alegría!!! La insoportable emoción, sumado a mi pasión, me hizo correr alocadamente en busca de la infaltable bandera que llevo conmigo siempre!!... volví al balcón, y mientras escuchaba esas añoradas estrofas, elevé con orgullo y en lo más alto hice flamear la bandera Peruana, en lo que parecía una sublevación al dominio de los otros y el resurgir al derecho de pertenecer!!! ....Algo muy loco, como dicen los jóvenes de hoy.

Lo grandioso de esto, es que la banda, aunque se encontraba a diez pisos de distancia, percibió al loco del balcón, que agitaba con cierto extravío, la bandera rojiblanca del país incaico, y decidieron repetir una y otra vez sus estrofas, mientras los odios y amarguras, el recuerdo de las noches mal dormidas y las continuas y ruidosas interrupciones, se disipaban de mi memoria ante el notable gesto de sus componentes.

Desde ese día, no me importó más el ruido. Es más, "Diana" ya no la escuchaba, y si era así, hasta me gustaba!!

No pasó, desde ese día, una sola semana hasta que abandoné aquel departamento, en que la banda no me dedicara el Himno Nacional del Perú...

Jerry Kehoe
15 de setiembre del 2002