ARTICULOS

"Forgive me Lord, please, those years
when I ignored you...
Forgive them Lord, those that feel they
can’t afford You... "
(Hear Me Lord)

 

"My Sweet Lord, I really want to see You,
I really want to be with You,
I really want to see You Lord, but it takes
so long, my Lord... "
(My Sweet Lord)

Llámese Vishnu, Alah, Buda, Dios, Nietzche, Schopenhauer o Mao; si es que realmente existe, sea cual sea su nombre, si lo tiene, sea cual sea su credo, si lo tiene, ahora lo tiene en su presencia. Harrison dijo de El, que era la fuerza "interior", aquella fuerza espiritual que te llenaba la vida. George Harrison fue una persona profundamente espiritual y religiosa. Así vivió y así murió. Con enorme discreción y dignidad.

Qué fantástico debe ser mirar hacia atrás y ver que mucho de lo positivo que hay entre nosotros es en parte obra suya. Dicho desde el alma y desde la convicción. Fue un Beatle. Uno de aquellos cuatro que revolucionaron el mundo, allá, a principios de los sesenta. Desde los Beatles, la concepción del pensamiento en muchísimos aspectos, la concepción del arte, de la estética, cambió radicalmente. Fue energía liberalizadora. Fue el "flower power". Harrison fue parte de este extraordinario movimiento redefinidor. Desde la discreción, desde un segundo plano, ya que pese a ser un Beatle, nunca fue partidario del "star system".

Pero de forma muy especial, cabría subrayar su enorme capacidad para acercar la filosofía hinduista a nuestro materialismo occidental. Nos ayudó a descubrir el gran poder, la magia y sabiduría del credo hindú. La riqueza detrás de esta cultura ancestral. Incorporar su pensamiento, fe, música, entre nosotros. Particularmente, George, nunca te podré agradecer lo suficiente el haberme, como decía Aldous Huxley, "abierto las puertas de la percepción" hacia el hinduismo. Gracias a ti, realicé el viaje más trascendente de mi vida, aquel a la India. Fueron seis meses apasionantes, en los que más de una vez y de dos, pensé en ti. El Sandro que volvió de allí ya no se asemejaba al Sandro que llegó. Lo más maravilloso y lo más devastador lo experimenté allí. La vida y la muerte.

"My friend came to me, sadness in his eyes,
said he wanted help, boys in his country died.
Although I couldn’t feel the pain, I knew I had
to try; now I’m asking all of you, to help me save
some lives..."
(Bangladesh)

Su talento musical, su capacidad de composición era extraordinario. Pese a estar de alguna manera a la sombra de McCartney y Lennon, sus canciones reflejan sonidos maravillosos, de gran profundidad, precedidas por la idea del amor. Son un canto al silencio en nosotros, al vacío existencial. Si alguna vez enviáramos al espacio sideral muestras de la capacidad creativa del ser humano, sin duda algunas composiciones de George Harrison, tanto con los Beatles ("While My Guitar Gently Weeps", "Something") como en solitario ("My Sweet Lord", "Give me Love", "Beware of Darkness"), tendrían necesariamente que figurar en esa relación. Demostrar a otras civilizaciones que el ser humano también crea arte y belleza, y no sólo se dedica a exterminarse, a destruirse como lo viene haciendo desde hace siglos.

"Isn’t it a pity, isn’t it a shame,
how we break each other’s hearts, and cause each
other pain, how we take each other’s love...
forgetting to give back..."

No fue aquel demente que se introdujo en su mansión de las afueras de Londres y lo acuchilló. Fue un cáncer a la garganta expansivo y un tumor cerebral los que acabaron con su vida. Lo llevó con gran temple. Una enfermedad a la que se le debería dedicar más investigación, más medios, en vez de dedicar recursos financieros a estúpidos escudos anti-misiles, a desarrollar las industrias armamentísticas. Nos dedicamos a financiar la muerte y el hambre, no a prevenirlos. A hacer más ricos y poderosos a los bancos a costa de la salud y la vida de millones de personas. Si algunos de los "líderes" (???) políticos mundiales que en estas últimas horas han lamentado la muerte de George Harrison, hubiesen realmente "escuchado" sus mensajes, tal vez viviríamos en un mundo mejor, más solidario.

Millones de personas de diferentes generaciones de todo el mundo lo echarán a faltar. Ya no podrá producirse ninguna reunificación del grupo, siquiera a tres partes. Antes eran leyenda, ahora son mito. Toda una vida influenciada por parte de una generación irrepetible, de la cual George es parte. Desde la primera compra en Héctor Rocca, hasta aquellas búsquedas de material oscuro por medio Buenos Aires con Manuel. Peregrinación obligada a su simbología en Liverpool y Londres. Me produce un gran dolor saber que ya no está entre nosotros, media niñez y adolescencia que parece se escurren entre mis dedos. Desde aquél póster psicodelia de terciopelo (junto a otros de los Stones, Dylan y Santana) que presidía el "cuarto de la música" en mi casa de Chabrier, la imagen de mi hermana escuchando "Here Comes the Sun" miles de veces, hasta el Ganges en su paso por Benarés, es todo Harrison. Beatle George.

"Give me Love, give me Love,
give me Peace on Earth,
give me Light, give me Life..."
(Hare Krishna, George Harrison)

Sandro Castagnetto
2 de diciembre del 2001