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Dios existe...

Eso es lo que me dije a mi mismo el día que falleció nuestro muy querido amigo Pepo. Ustedes se preguntaran que tiene que ver la muerte de un amigo con estas palabras. Bueno, tendrían que haber conocido a Jose Luis Castro Mendivil Dibos para entenderlo. Pepo era tal vez la persona mas buena que he conocido. Siempre sonriente, amable y cariñoso. Aceptando las bromas y hasta agresiones de otras personas. Sonriéndole a la adversidad que definitivamente se presento en su vida a temprana edad, por el fallecimiento de su madre cuando solo tenia 14 años. Caminaba todos los días al colegio con él en los años en que vivió en la calle Olaechea en Miraflores y compartimos muchas alegrías y emociones en esos tiempos. Al salir del colegio supo abrirse camino solo en la vida, estudio en Stanislaus College en California para terminar sus estudios de hotelería en Flagstaff Arizona. Regreso a Lima y trabajo con su padre en el negocio de cambio de moneda para en poco tiempo formar su propia empresa y convertirse en un empresario exitoso, envidia de muchos profesionales de su misma edad.

Estuve con él el día que se sintió mal por primera vez, un 31 de octubre de1990. Recuerdo que me dijo: ¿tengo el pi hinchado de un partido de squash de ayer y no se por que....me voy a ir a chequear mañana...? solo un año después, el 2 de noviembre de 1991, falleció. Tengo la satisfacción de haber estado junto a él todo ese tiempo, compartiendo su sufrimiento y ayudándolo en lo que podía en la lucha contra su enfermedad. Esto no fue suficiente ni las oraciones de todos sus amigos y familiares.

No recuerdo a alguien que haya alguna vez opinado algo negativo de él y lo que es mas sorprendente que no haya coincidido en que Pepo era mas ¿bueno que el pan?. Sin duda una persona tan noble y buena que fallece a tan temprana edad es por una sencilla razón... fue llamado por Dios.

Que descanses en paz Pepo.

Javier Hoyle