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Eso es lo que me dije a mi
mismo el día que falleció nuestro muy querido amigo Pepo. Ustedes se preguntaran que
tiene que ver la muerte de un amigo con estas palabras. Bueno, tendrían que haber
conocido a Jose Luis Castro Mendivil Dibos para entenderlo. Pepo era tal vez la persona
mas buena que he conocido. Siempre sonriente, amable y cariñoso. Aceptando las bromas y
hasta agresiones de otras personas. Sonriéndole a la adversidad que definitivamente se
presento en su vida a temprana edad, por el fallecimiento de su madre cuando solo tenia 14
años. Caminaba todos los días al colegio con él en los años en que vivió en la calle
Olaechea en Miraflores y compartimos muchas alegrías y emociones en esos tiempos. Al
salir del colegio supo abrirse camino solo en la vida, estudio en Stanislaus College en
California para terminar sus estudios de hotelería en Flagstaff Arizona. Regreso a Lima y
trabajo con su padre en el negocio de cambio de moneda para en poco tiempo formar su
propia empresa y convertirse en un empresario exitoso, envidia de muchos profesionales de
su misma edad. Javier Hoyle |